Jun 03

El oro de Granada (pimientos asados)

Dom, 03/06/2018 - 13:02 — Manuel Bustabad

En realidad no creía que fuera a venir. Creo que yo no me hubiera atrevido, tan joven como es él, con su vida allí resuelta, encarrilada. A pesar de eso peleé para traerlo, y un buen día, cuando acababa el buen tiempo del año, aterrizó en Coruña. Es increíble lo rápido que se aclimató teniendo en cuenta que lo dejó todo en Granada y empezó aquí de cero.

No había fin de semana que no viajara, siempre buscando la mejor vista, la mejor montaña, la mejor playa. Y la mejor comida, claro. Me impresionó desde el principio esa cabeza tan bien asentada, entendiendo ya los placeres como un adulto.

Y con la misma determinación que vino se fue, un buen día, a su Granada natal. Aceptamos su decisión más que entenderla, y nos quedamos con la sensación de que le quedaba mucho norte por descubrir, que podría haber vuelto más tarde, que siempre habría estado a tiempo, pero con la seguridad de que cada día aquí fue aprovechado al máximo. Se lleva de vuelta un sentimiento de pertenencia al grupo, unos amigos, un equipo de baloncesto, unos colores. Se lleva sus ideas locas, que son las que funcionan. Así que no descarto poder comprar su aceite, granadino, algún día aquí en Galicia. 

Pimientos asados

- Pimentos

- Aceite de oliva virgen extra

- sal

Asar los pimientos colocándolos sobre una parrilla mientras se hace la brasa de carbón o, mejor, de leña. Para ello tienen que estar mientras hay fuego, que les puede dar directamente, y se van volteando según sus caras se van poniendo completamente negras, con cuidado de que no se abran.

Cuando están completamente negros se retiran a una fuente y se dejan enfriar lo necesario para poder manipularlos. Recomiendo hacerles primero un pequeño corte por la parte inferior y vaciar el jugo en la ensaladera en la que luego se guardarán.

Pelar los pimientos con cuidado de que no queden restos, retirar las semillas, y contar en tiras. Espolvorear con sal en escamas y regar con aceite de oliva virgen extra. Dejar atemperar.